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Archivos Mensuales: octubre 2012

Patatas con patatas.

Hola, amigos. Hoy vamos a peparar una comida bien rica; sobre todo, rica en hidratos de carbono y grasas. ¡Yeah!

En una fuente para horno, colocamos las siguientes capas:

  • Capa de patatas. Las pelamos y cortamos muy finas.
  • Unas cucharadas de caldo de pollo para humedecer la patata.
  • Sal, pimienta y tomillo.
  • Cebolla picada.
  • Chorretón de nata líquida.

Repetimos todas las veces que podamos hasta que nos quedemos sin ingredientes. A mí me ha dado para tres veces con cuatro patatas pequeñas, 250 ml de caldo de pollo, media cebolla y medio brick pequeño de nata. Sobre la capa final, espolvoreamos queso rallado o en lascas finas. He puesto cheddar porque me gusta mucho, pero se puede poner el que queramos. Con parmesano tiene que quedar muy rico también.

Lo metemos en el horno a 200ºC, una media hora o hasta que veamos que la patata está tierna y el queso, gratinado.

Da para dos raciones o para una persona que coma por dos.


Con este frío, lo que más me apetece es una sopa. Si además es una sopa que te recuerda a los inviernos de tu infancia y que se prepara rápidamente con ingredientes que todos tenemos en casa, se convierte en la sopa perfecta.

Quien no lo haya probado podría pensar que es fuerte o que repite escandalosamente, pero nada de eso. El ajo se fríe entero así que no hay porqué comérselo si no se quiere; sólo da sabor. Y tampoco es una sopa blandiblú si el pan está bien frito.

Ingredientes:

  • Dos o tres dientes de ajo.
  • Pan del día anterior.
  • Aceite de oliva.
  • Pimentón.
  • Sal y pimienta.
  • Huevo (opcional).
  • Taquitos de jamón (opcional).

Preparación:

  1. Ponemos los ajos a freír en una cazuela con aceite de oliva.
  2. Añadimos el pan cortado en trozos finos. Al ser pan duro, se nos va a romper bastante, pero no importa. Retiramos los ajos si vemos que se van a quemar. Si no, los dejamos en la sartén.
  3. Cuando el pan esté tostado, añadimos una cucharadita de pimentón dulce, e inmediatamente incorporamos un vaso de agua para evitar que se queme el pimentón.
  4. Añadimos sal y pimienta y otros dos o tres vasos de agua, según queramos que la sopa sea más clara o más espesa. Dejamos que hierva durante un rato a fuego medio hasta que espese un poco. Si alguien sabe los tiempos para esta receta, que me lo diga, porque para la sopa de ajo yo lo hago todo “según vaya pidiendo“, como las recetas de antes. Probamos y corregimos la sal.
  5. Servimos en un bol o mejor, en una cazuelita de barro. Los cacharros de barro conservan muy bien el calor, así que podemos incorporar el huevo una vez servido. Si no tenemos, yo prefiero añadir el huevo a la cazuela antes de servir la sopa y dejar que cuaje antes de transferirlo al plato o al bol.

Mi sopa ha quedado bastante oscura porque usé pan integral con semillas, del que venden en el Lidl en paquetes para hacer en tú mismo en casa. No es la típica sopa de ajo porque las semillas se despegan y te encuentras un montón de pipas y granos para morder. ¡Mucho mejor!

¡Suculén!

No sé si he comentado que la resistencia de arriba del horno de casa no funciona. Resulta que a María José le pasa lo contrario, que no le funciona la parte de abajo, así que se me ocurrió hacer una tarta en dos fases: la base en Villa Milena, mi casa, y la parte superior en La Casa de Las Correas, la casa de MJ.

La tarta es la clásica de limón y merengue: he usado la base de la tarta de limón de la reina de las tartas, Mary Berry, aunque he cambiado el relleno que pone ella por lemon curd que había preparado el día anterior, y el merengue de esta otra receta.

Aquí tenemos a la encantadora Mary Berry preparando su tarta:


Ingredientes para la base:

  • 225 g de harina.
  • 150 g de mantequilla de la nevera cortada en trozos pequeños.
  • 25 g de azúcar glas.
  • Una yema de huevo. Reservamos la clara para cuando hagamos el merengue.
  • Dos cucharadas de agua.

Ingredientes para el relleno:

  1. La base es casi igual que para hacer el pastel de la semana pasada de berenjena y champis, pero con el añadido de la yema de huevo y el azúcar. Resumo rápidamente: ponemos la harina, la mantequilla y el azúcar en el triturador de la batidora; pulsamos hasta que cambie de color y tenga textura parecida a migas de pan; añadimos el huevo y el agua y volvemos a pulsar hasta que quede una masa que tenemos que dejar en la nevera veinte minutos. Estiramos con el rodillo, lo colocamos en el molde, pinchamos y hacemos un pre-horneado, todo como se explica aquí. Siento tanta autorreferencia pero de verdad es exactamente igual. En cualquier caso, el video de la viejuna Mary Berry puede ayudar a despejar posibles dudas.


    Ya tenemos preparada la base. En este punto, agarré mis bártulos, el lemon curd, mis huevos y mi base calentita y me fui a casa de María José para preparar el relleno.

  2. Precalentamos el horno a 150ºC y empezamos con el merengue. Nunca lo había hecho y me quedó bien; no es nada difícil. En un bol grande, ponemos la clara de seis huevos y empezamos a batir con las varillas de la batidora a velocidad baja hasta que empiece a burbujear. Subimos la velocidad y mágicamente se va convirtiendo en una espuma cada vez más consistente. Seguimos batiendo hasta que podamos dar la vuelta al bol sobre nuestra cabeza y que no se nos caiga encima. Pesamos el azúcar y lo vamos a ir añadiendo a cucharada, batiendo unos segundos a máxima velocidad entre cucharada y cucharada. Esta parte es un poco aburrida y da ganas de echar todo el azúcar de golpe, pero ¡paciencia!

  3. Extendemos la capa de crema de limón en la base y a continuación, la de merengue. Queda mejor si tenemos una manga pastelera, pero también podemos hacerlo con una cuchara.

  4. Lo metemos al horno de 35 a 45 minutos. El merengue tiene que estar crujiente por arriba y blandito por debajo.

Yo lo saqué mucho antes del horno porque estaba demasiado caliente y las punticas se estaban quemando, así que no cuajó bien y la tarta se desparramó cuando la cortamos. Sin embargo, tuvo bastante éxito. Cuando me salga como me tiene que salir, se van a caer de culo.

Pollo Frankenstein

 

Al grano, que no me quiero enrollar:

  • Una pechuga de pollo.
  • Una manzana.
  • Queso cheddar o el que tengas en casa.
  • Pan rallado con ajo y perejil o pan + perejil + ajo + sal + orégano, y al accesorio picador de la batidora.
  • Una cucharada de mantequilla o aceite.
  • Medio vaso de vino blanco.
  • Medio vaso de agua.
  • Una cucharada de maicena.
  • Sal, pimienta y perejil.
  1. Preparamos el relleno en un bol pequeño: cortamos la manzana en cubitos, añadimos una cucharada de pan rallado con ajo y perejil y dos cucharadas de cheddar rallado fino. Lo mezclamos bien y lo dejamos aparte.
  2. Colocamos el pollo entre dos láminas de papel de horno y lo golpeamos con un martillo para aplanarlo. Suena raro pero así es como se hace. Además, liarse a martillazos es bastante desestresante; te sientes como Ryan Gosling en Drive. Se empieza golpeando por el centro y se termina por los extremos de la pechuga hasta que consigamos un filete fino. Lo podemos cortar también en horizontal, en paralelo a la encimera, pero es muy fácil que se rompa. Lo salpimentamos al gusto.
  3. Enrollamos el relleno en el filete de pollo y lo aseguramos con unos palillos. Como no tenía, he sacado aguja e hilo y le he dado unas puntadas.
  4. Derretimos la mantequilla en una sartén y colocamos el pollo hasta que se dore. Añadimos el vino blanco junto con medio vaso de agua y lo dejamos que se cocine a fuego medio-bajo con la tapa puesta durante diez minutos o hasta que la carne del pollo no sea rosa sino blanca.
  5. Cuando esté hecho, sacamos el pollo de la sartén y lo reservamos en un plato. Agregamos al jugo de la sartén la cucharada de maicena disuelta en un poco de agua y lo cocinamos hasta que quede una salsa espesa como de restaurante chino. Vertemos la salsa sobre el pollo y lo espolvoreamos generosamente con perejil.
  6. Cortamos una lámina para que se vea el relleno antes de subirlo a Instagram.

Otra terrible foto, cortesía de Yum Yum, Nom Nom.

El lemon curd es una de las cosas más ricas del universo. Es una crema british de limón que sólo lleva limón, huevos, mantequilla y azúcar. Se usa para untar en scones, tostadas, rellenar tartas o madalenas o comer a cucharadas. Yo lo he hecho pensando en una tarta de limón que quiero hacer este fin de semana.

La receta de Joy of Baking me va bien. Además viene con video, en el que la señora fea de Joy of Baking explica cómo se hace:

Ingredientes:

  • 3 huevos grandes
  • 150 g de azúcar
  • 80 ml de zumo de limón
  • 55 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de ralladura de limón

Preparación:

Ponemos el azúcar, los huevos y el zumo en un bol metálico, lo mezclamos y lo colocamos sobre una cazuela con agua hirviendo muy suave al baño maría sin dejar de remover durante por lo menos diez minutos o hasta que cuaje y tenga la textura de una mayonesa fina. Tiene que quedar como una crema, no como huevos revueltos con sabor a limón, así que al suave.

Una vez cuajado, lo pasamos por un colador para quitar algún trocito blanco de huevo que haya podido quedar y añadimos la mantequilla en trocitos. Removemos hasta que se deshaga. Añadimos la ralladura de limón, volvemos a remover y lo dejamos enfriar. Espesa un poco más cuando se enfría.

Yo he preparado el doble de lo que dice la receta porque me encanta y no quiero acabármelo antes de haber hecho la tarta. Es fácil pero la parte de remover diez minutos es un poco coñazo así que recomiendo tener un libro a mano o una persona de verdad para estar entretenido.

Si sois golosos y os gusta el ácido (el sabor), os va a encantar.

Qué rico basilisco / Pan con queso sabe a beso.

Esta tarde he comprado una tiesto de albahaca —que sé que no me va a durar ni una semana porque me conozco— y un trozo de queso de cabra curado extremeño en una caseta de las que ponen a veces con productos típicos. No me he podido resistir a probar las dos cosas a la vez encima de un poco de pan tostado, aunque el queso está tan bueno que no necesita nada. Se come hasta la corteza.

Que nadie piense que eso es lo único que he cenado, porque ya llevaba en el cuerpo un par de tostas y unas cañas que nos hemos tomado “en el bar”.