archivo

Archivos Mensuales: noviembre 2012

pan

¡Qué bien huele el pan hecho en casa!  La costra me ha quedado pálida y más dura que una piedra dura de Chipiona, pero eso no tiene por qué pasarte a ti. Mi horno sólo funciona por abajo y el pan no se tostó. Por eso lo tuve más tiempo de lo normal para ver si cogía color pero en un horno casero normal que funcione, no puede fallar. La receta es del gran panadero Paul Hollywood.

Siempre hay que esperar a que se enfríe porque al cortarlo en caliente parece que la masa todavía está cruda y tendremos la tentación de dejarlo más tiempo. El truco es golpear con los nudillos en la base y si suena hueco, significa que el pan está hecho. Otro truco es empujar la miga con un dedo y si vuelve a su posición original, está bien cocido, pero si se apelmaza y se queda dentro, significa que lo hemos sacado antes de tiempo.

Ingredientes:

  • 700 g de harina de fuerza.
  • 2 cucharaditas de sal.
  • 15 g de levadura de panadería. Se puede encontrar en panaderías o en el Carrefour, por ejemplo.
  • 450 ml de agua templada.

Preparación:

  1. Mezclamos la harina y la sal en un bol grande. Medimos los 450 ml de agua y lo templamos. La temperatura del agua es importante porque el agua muy caliente mata la levadura y el agua muy fría hace que el pan no suba lo suficiente. Necesitamos que tenga más o menos la temperatura del cuerpo humano, unos 38º. No hace falta que sea exacto; podemos poner una gota en la muñeca como cuando se calienta la leche para los bebés y si lo notamos templado, nos vale. De ese agua, separamos medio vaso para mezclarlo en un bol pequeño con la levadura desmenuzada. Cuando esté disuelto, lo añadimos al bol de la harina junto con el resto del agua.
  2. Mezclamos hasta que deje de estar pegajoso. Transferimos la masa a una encimera con un poco de harina. Si vemos que está todavía muy pegajosa, podemos cubrirnos las manos con harina para que sea más fácil de trabajar. Amasamos durante diez minutos. Una forma de amasar es tirar de uno de los extremos y después agarrar y tirar con la otra mano como una banda elástica y acabar golpeándolo contra la encimera. La masa se irá haciendo más elástica según vayamos amasando.
  3. Tras diez minutos, hacemos una bola y seguimos con el movimiento elástico y volviendo a hacer la bola hasta que la masa tome un poco más de firmeza y la textura sea más suave. Colocamos la bola en el bol y lo tapamos con film transparente. Dejamos que repose durante dos horas en una habitación templada o tres horas en una habitación fría.
  4. La masa habrá doblado su tamaño y estará llena de burbujas. La golpeamos con los nudillos para que baje otra vez y la volvemos a amasar en la encimera enharinada durante un minuto para eliminar las burbujas grandes y evitar que nuestro pan tenga agujeros en su interior. Dividimos la masa en dos bolas iguales y las colocamos sobre un papel en la bandeja del horno. Espolvoreamos harina sobre ellas, las cubrimos con papel transparente y las dejamos reposar durante otra hora.
  5. Precalentamos el horno a 230ºC. Colocamos una bandeja con agua en la base del horno para que se produzca vapor. Esto ayuda a que quede una costra fina y crujiente. Quitamos el film y practicamos un corte superficial rápido con una cuchilla en el centro de cada bola. Metemos la bandeja en el horno y dejamos que se haga durante 15 minutos. Sacamos la bandeja, la giramos 180 grados y la volvemos a meter para que el pan se haga por igual. Reducimos la temperatura a 200º y esperamos de 15 a 20 minutos hasta que tenga un color tostado.
  6. Lo dejamos enfriar en una rejilla.
Anuncios

Una tarta muy sencilla pero que sorprende por lo esponjosa y lo buena que está hasta dos días después. No es lo que haría para un cumpleaños porque me gusta complicarme un poco más, pero para merendar o desayunar un fin de semana, es perfecta.

La clave está en la fase del batido y el mezclado. También es importante haber sacado la mantequilla de la nevera una hora antes y que los huevos estén a temperatura ambiente para que al batirlos con la mantequilla, ésta no se vuelva a cuajar, lo que provocaría un bizcocho apelmazado.

Gana mucho si usamos ingredientes buenos; hablo sobre todo de la mantequilla y de los huevos. Yo he usado mantequilla de Soria (no sé si será especialmente buena pero me ha hecho gracia) y huevos de corral, que tiñen el bizcocho casi naranja en vez de amarillo pálido. Estoy haciendo boicot a los huevos de gallinas criadas en jaulas; me gasto veinte céntimos más pero gano en sabor y me quedo con la conciencia un poco más tranquila.

Ingredientes:

  • 225 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 225 g de azúcar.
  • 4 huevos a temperatura ambiente.
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
  • 225 g de harina.
  • 4 cucharaditas de levadura química.
  • 1 cucharada de leche a temperatura ambiente.
  • Mermelada de cereza, aunque lo suyo es fresa o frambuesa.
  • Azúcar glás.

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180ºC. Engrasa dos moldes redondos con mantequilla y prepáralos con papel de horno en la base.
  2. Bate la mantequilla a temperatura ambiente en un bol grande con la batidora o con una cuchara de madera durante un minuto. Incorpora el azúcar y bate hasta que quede cremoso. Bate los huevos en otro bol junto con la vainilla. Poco a poco, ve añadiendo los huevos batidos a la mantequilla, batiéndolo al mismo tiempo hasta que no quede más huevo.
  3. Mezcla la harina con la levadura en otro recipiente y tamízala sobre el primer bol e incorpora la cucharada de leche. Méclalo suavemente con una cuchara, con cuidado, sólo hasta que no quede más harina visible en la masa. Cuanto menos lo trabajemos, mejor.
  4. Reparte la masa con una cuchara en los dos moldes. Yo lo he pesado, pero se puede hacer a ojo. Hornéalo durante 20-25 minutos o hasta que quede dorado y esponjoso. Lo normal es que suba al doble del tamaño inicial.
  5. Saca los moldes del horno y espera un minuto antes de desmoldar para que el bizcocho se contraiga. Dalos la vuelta sobre un papel de horno en la encimera, quita el molde y la base de papel de los bizcochos y transfiérelos a una rejilla para que se enfríen completamente.
  6. En el plato en el que lo vayamos a servir, coloca uno de os bizcochos boca abajo. Extiende la mermelada y coloca el otro bizcocho encima con cuidado. Espolvorea con azúcar glas.

Tuve un problema porque me pasé con la cantidad de mermelada. Puse un tarro entero de mermelada de cereza, que es muy dulce, y el primer trozo que probé me pareció incomible, y estáis hablando con alguien muy goloso. Tuve que abrir la tarta y quitar parte de la mermelada. Al día siguiente, cuando la llevé para merendar con María José, estaba perfecta: menos dulce y todavía muy esponjosa, y con los sabores más asentados.
La receta está adaptada de la aplicación para el teléfono de The Great British Bake Off de la BBC.

¡Más calabaza! En capítulos anteriores había preparado una crema, para la que usé media calabaza. Con la otra media restante quería hacer algo distinto, una tarta o algo así, pero lo que pide el cuerpo cuando hace frío es un plato de cuchara.

La ventaja de este puré es que se hace a la velocidad del rayo. En lugar de tener la calabaza una hora en el horno, la salteamos en la sartén, dejamos que cueza un poco y en quince minutos está lista para batir. Y el curry le da un sabor muy rico si no confundes cucharadas con cucharaditas.

Ingredientes:

  • 1 cebolla mediana picada.
  • 1 diente de ajo picado.
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado.
  • 1 cucharadita de curry.
  • 1/2 calabaza cortada en dados.
  • 1/2 litro de caldo de verduras.
  • 1 vaso de agua.
  • Sal y pimienta.
  • Queso parmesano (opcional).

Preparación:

  1. Pochamos la cebolla y el ajo en una sartén grande o una cazuela. Añadimos el jengibre y dejamos que se dore un poco. Añadirmos una cucharadita de curry y lo dejamos un minuto. Incorporamos la calabaza y salteamos un par de minutos más.
  2. Añadimos el caldo y subimos el fuego hasta que comience a hervir. Lo dejamos que burbujee a fuego medio durante 15 minutos o hasta que la calabaza se ablande.
  3. Batimos, añadimos sal y pimienta al gusto y servimos con un poco de parmesano. ¡Y a comer, que se enfría!

Ayer fui a comer a casa de María José y llevé esto, que en inglés se llama pot pie pero aquí, que yo sepa, no tenemos ni palabra para nombrarlo. Es como una empanada pero sin la parte de abajo, sólo con la tapa de hojaldre o masa quebrada sobre el recipiente, lo que permite hacer un guiso mucho más jugoso.

Estaba tan bueno que no pude hacer la foto con el hojaldre abierto para poder ver el relleno. Nos lo comimos en un momento entre los dos.

Ingredientes:

  • Aceite de oliva.
  • 1/2 cebolla picada.
  • 1 zanahoria grande en juliana.
  • 1 bandeja de champiñones.
  • 1 diente de ajo.
  • 2 filetes de ternera en trozos pequeños o carne picada.
  • 1/2 litro de caldo de carne.
  • 1 cucharada de maicena.
  • 2 cucharadas de salsa Perrins.
  • Sal, pimienta, tomillo.
  • 1 lámina de hojaldre.
  • 1 huevo.

Preparación:

  1. Pochamos la cebolla y la zanahoria en una sartén grande. Añadimos los champiñones cortados finamente y el diente de ajo machacado. Cuando se ablande, incorporamos la carne y dejamos que se haga. Vertemos el caldo y lo dejamos media hora a fuego bajo removiendo de vez en cuando.
  2. Para que espese un poco, añadimos una cucharada de maicena disuelta en medio vaso de agua y lo dejamos que hierva durante cinco minutos a fuego medio. Incorporamos la salsa perrins y salpimentamos y especiamos al gusto.
  3. Precalentamos el horno a 175ºC
  4. Vertemos el guiso en un recipiente apto para horno, como un pirex, un cacharro de barro o un molde bajo para tartas. Pintamos el borde con huevo batido y colocamos la tapa de masa de hojaldre encima con un agujero en el centro para que escape el vapor.
  5. Horneamos durante 20 minutos o hasta que el hojaldre esté hecho y ¡a comer! mejor en caliente.

“Empanazuela” del inglés pot pie; pot=cazuela y pie=empanada. Gracias a Rafa por el nombre.

Otro éxito para el otoño-invierno:

Ingredientes:

  • Media calabaza mediana (calabaza cacahuete o butternut squash, no de Halloween o pumpkin).
  • Una manzana reineta o del tipo que tengamos a mano.
  • Medio puerro.
  • Sal y pimienta.
  • Nata o leche.

Preparación:

  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. Ponemos media calabaza boca abajo sobre la bandeja preparada con una hoja de papel de horno como muestra la imagen:
  3. Transcurridos 30 minutos, colocamos la manzana, descorazonada pero con piel, en el horno junto a la calabaza.
  4. Cocemos en agua con sal o rehogamos en la sartén medio puerro picado teniendo cuidado de que no se nos queme. Cuando esté pochado, lo escurrimos y lo metemos en el vaso de la batidora. Incorporamos la pulpa de la manzana y la pulpa de la calabaza, que será fácil de extraer a cucharadas.
  5. Batimos bien, incorporamos la nata, la sal y la pimienta al gusto, y servimos.

Es normal que esté un poco dulce por la calabaza y sobre todo por la manzana, así que seguro que tendremos que añadir más sal al final. Si te gusta el picante, queda muy bien con salsa de chile verde o con unas gotas de tabasco.

La semana pasada hice coliflor asada por primera vez en casa de mis padres. Nos gustó a todos menos a mi sobrina, que tiene seis años, así que hoy he repetido en mi casa porque tenía dos trozos de coliflor olvidados en la nevera.

Es muy hit y no hay que hacer nada más que mirar el horno de vez en cuando. Queda tostada y al dente, casi no huele y para mi gusto, está mucho más rica que la coliflor cocida.

  1. Precalentamos el horno a 210ºC.
  2. Lavamos y cortamos la coliflor en árboles pequeños, intentando que todos tengan el mismo tamaño para que se asen por igual. Los colocamos en la bandeja del horno con un poco de sal, aceite, pimienta, y un chorro de zumo de limón o un diente de ajo picado si queremos.
  3. Dejamos que se ase una media hora, moviendo y dando la vuelta a los trozos de coliflor cada diez minutos, hasta que las puntas estén tostadas y estemos satisfechos con la textura de la coliflor al probarla.

Si no nos gusta tan al dente, podemos tapar la bandeja con papel de plata y dejar que se haga al vapor durante los primeros diez minutos.

Variaciones:

  • Añadir curry al final y mezclar.
  • Añadir parmesano rallado una vez esté tostada la coliflor y volver a meter al horno para que se dore un poco más. Es lo que hice en casa de mis padres y me gustó, aunque necesitaba más queso.