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Archivos Mensuales: diciembre 2012

¡Qué rico! Mi padre me acaba de explicar cómo se hace la salsa para estos níscalos, aunque aquí los hemos llamado siempre nícalos.

Hay que freír un diente de ajo picado con pimiento rojo, añadir un chorro de vino blanco, pimentón, pimienta y sal y los níscalos bien limpios. No hay que echar mucho vino porque se pierde el sabor al níscalo. Se deja que haga chup chup a fuego medio hasta que reduzca. Está más bueno al día siguiente recalentado en una cazuelita.

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He vuelto a hacer pan porque se iba a caducar la levadura fresca y esta vez lo he podido hacer en un horno que funciona, en casa de mis padres. Estoy aquí pasando las Navidades así que no cocinaré mucho, aunque esta tarde tengo que hacer unas galletas para mi amigo invisible y para mañana me han encargado que prepare algún pincho o canapé de aperitivo para la cena.

Para este pan tan rico he vuelto a usar la receta de Paul Hollywood:

Ingredientes:
— 700 g de harina de fuerza.
— 2 cucharaditas de sal.
— 15 g de levadura fresca.
— Agua.

Preparación:
1. Pon la harina y la sal en un cuenco grande. Mézclalo bien y forma un agujero en el centro. Calienta 450 ml de agua a unos 38°C. Desmiga la levadura en un cuenco pequeño y disuélvela en siete cucharadas del agua templada que hemos calentado.

2. Vierte la levadura disuelta y el resto del agua en el cuenco con la harina y mézclalo hasta que quede una masa suave pero no pegajosa. Amasa durante 10 minutos en una encimera con un poco de harina. Estira la masa agarrando de los extremos y tirando como si fuera una cinta elástica. Haz una bola con la masa y vuelve a estirar y amasar hasta obtener una textura firme pero suave.

3. Coloca la masa en el cuenco. Cúbrelo con un film transparente y déjalo reposar hasta que doble su tamaño durante 2 horas en una habitación templada o 3 horas en una habitación fría.

4. Aplasta la masa con los puños para que se desinfle. Amasa suavemente sobre la encimera enharinada para que las burbujas de aire se distribuyan por igual y evitar agujeros en el pan. Divídela en dos y forma dos bolas.

5. Da forma a las bolas haciéndolas rodar entre la encimera y la mano en forma de cuenco con movimientos circulares como en Karate Kid:

6. Coloca las bolas sobre la bandeja del horno, espolvorea harina sobre ellas y deja que reposen una hora en un lugar templado. Realiza un corte con una cuchilla en cada bola.

7. Precalienta el horno a 230°C con un recipiente con agua en la base para que se forme vapor y eso ayude a que nuestro pan tenga una corteza crujiente. Hornea los panes a 200°C durante de 15 a 20 minutos y déjalos que se enfríen sobre una rejilla.

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Son una versión de las galletas de avena de Stephen con el añadido de cacao en polvo y jengibre. No importa la cantidad sino la proporción de los ingredientes: el mismo peso de mantequilla que de azúcar, de harina y de avena en copos.

INGREDIENTES:
— 160 g de mantequilla.
— 2 cucharadas de leche.
— Unas gotas de esencia de vainilla (opcional).
— 160 g de harina.
— 160 g de copos de avena.
— 160 g de azúcar.
— 1 cucharadita de bicarbonato sódico.
— 4 cucharadas de cacao puro en polvo sin azúcar.
— 1 cucharadita de jengibre en polvo (opcional).

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180°.

En una sartén a fuego mínimo, derretimos la mantequilla y la mezclamos con las cucharadas de leche. La receta original sin chocolate lleva también una cucharada de miel pero como le voy a poner chocolate, creo que no lo necesita.

En un bol grande, mezclamos los ingredientes secos: la harina, la avena, el azúcar, el bicarbonato y el jengibre. Vertemos la mantequilla derretida y lo mezclamos todo con las manos.

Hacemos montones de una cucharada con las manos y los colocamos en un papel de horno sobre la bandeja a una distancia de un centímetro como mínimo y horneamos unos 10 minutos. Dejamos enfriar las galletas antes de tocarlas para que se endurezcan y si queremos, espolvoreamos con azúcar glas.

Tiene pinta de plato típico navideño húngaro pero en realidad es inventado. Es bastante fácil pero si nos da pereza hacer crepes, lo podemos comer con arroz o pasta o en una tostada.

Ingredientes para el relleno:
— 1 cebolla morada.
— 200 g de salchichas de carnicería.
— 300 g de peras.
— 1/2 vaso de vino.
— Sal, pimienta y tomillo.

Preparación:
Picamos la cebolla y la ponemos en una sartén a fuego medio. En otra sartén o en la plancha, hacemos las salchichas hasta que se doren. Pelamos y troceamos la pera y la incorporamos a la cebolla. Cortamos las salchichas en rodajas y las añadimos a la cebolla y la pera junto con medio vaso de vino. El vino puede ser blanco o tinto, pero que no sea un vino tan malo que no nos lo beberíamos: vino que no has de beber, no lo pongas en el guiso. Sazonamos y dejamos que hierva suave hasta que se consuma el vino y la pera quede blandita, casi deshecha.

Para los crepes:
Mezclamos en un bol 1 taza de harina, 1/2 taza de leche, 1/2 taza de agua, 2 huevos, 1/4 cucharadita de sal, 2 cucharadas de mantequilla derretida y batimos todo. En una sartén antiadherente o una plancha ligeramente engrasada, vertemos 1/4 de taza por crepe, lo extendemos inclinando la sartén en movimientos circulares y lo dejamos dos minutos. Damos la vuelta al crepe y dejamos que se tueste un poco. Los rellenamos con nuestras salchichas con peras a la búlgara y decoramos con un poco de tomillo o alguna salsa que creamos que le pueda ir bien. A mí no se me ha ocurrido ninguna.

Sobrarán unos cuantos crepes que podemos usar para comer de postre con un poco de mermelada dentro y azúcar glas y canela por fuera o un plátano aplastado y caramelo o lo que queramos.

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Estoy desayu-comiendo unas tostas bien ricas y bien hipercalóricas. Esto es lo que llevan, de abajo a arriba:

— Pan de molde “rústico” tostado con mantequilla.
— Cebolla roja casi caramelizada (no he tenido paciencia).
— Cheddar curado.
— Tira y media de bacon a fuego lento para que quede bien crujiente.
— Un huevo a la plancha.
— Salsa holandesa con lima que he hecho por primera vez.
— Tomillo.

Ultra buenísimo. This is why you’re fat.

Es uno de mis platos favoritos del universo y sólo lleva patata, puerro, cebolla, caldo de verduras y leche. Mi madre es una experta y me dio la receta hace tiempo. Su versión es más ligera que otras que he visto por ahí, con aceite para pochar la cebolla en vez de mantequilla y leche en lugar de nata.

Ingredientes:
– Una cebolla mediana.
– La parte blanca de cuatro puerros gorditos.
– Una patata mediana.
– 1/2 litro de caldo de verduras.
– Sal y pimienta.
– Medio vaso de leche.
– Cebollinos (opcional).

Preparación:
Pica la cebolla y póchala en un sartén de paredes altas o en una cazuela con aceite o mantequilla a fuego medio-bajo. Mientras tanto, lava y pica los puerros en aros finos. Añádelos a la sartén y deja que se ablanden durante diez minutos a fuego bajo, con cuidado de que no se quemen. En este punto, he visto que en algunas recetas hay quien añade un chorro de vino blanco.

Pela y corta la patata en láminas finas e incorpórala al sofrito. Vierte el caldo en la sartén y deja que hierva a fuego bajo hasta que se ablande la patata. Añade sal y pimienta negra al gusto.

Bate la mezcla junto con el vaso de leche con la batidora o un pasapurés y si lo quieres más fino, cuélalo en un colador o en un chino. Yo he probado un plato sin colar y otro colado y ha ganado el colado, que queda como de restaurante fino. Podemos decorar el plato con cebollinos picados y quedamos como reyes, aunque yo no tenía y le he puesto albahaca.

Se puede comer frío o caliente y está increíble, es sano y ¡muy fácil!

Qué ricas estas empanadillas. Las compré congeladas en la tienda que hay en los bajos de Plaza de España, al lado del Restaurante Chino Auténtico y hasta hoy no había conseguido darles el punto.

La primera vez, las freí y quedaron ricas pero muy empanadillas de aquí, muy La Cocinera; la segunda, probé en el horno y salieron durísimas pero hoy las he cocido (hola, se me ha ocurrido leer las instrucciones del paquete) y luego las he puesto en la plancha sin aceite hasta que han cogido color y por último, un vuelta y vuelta final con un chorrete de aceite de sésamo.

La salsita para mojar es claramente lo que da la gracia a las empanadillas chinas y ésta se parece bastante a de los restaurantes: medio diente de ajo picado, un chorrito de vinagre y un chorrón de salsa de soja (yo uso Kikoman, que es la que mejor me sabe).

Y la ensalada es un poco de vergüenza ponerla aquí porque me ha sabido rara y he dejado casi la mitad. Lleva hoja de roble, puerro cortado fino, restos de jengibre en conserva del que se come con el sushi, un huevo cocido, sésamo negro, aceite, vinagre y sal.