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Cena

IMAG0005Los huevos con pimientos son un plato típico de la mafia italiana que simboliza las relaciones entre madre e hijo; el pimiento—que representa al hijo y la violencia masculina—se corta en aros y se deja ablandar un poco en la sartén antes de añadir los huevos—la madre—que se revuelven un poco por encima. Este revoltillo familiar se come sobre una rebanada de pan blanco. Yo he añadido un poco de albahaca y pimentón extremeño.

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Puedes hacerlo por la tarde y ya tienes cena, desayuno, comida para el día siguiente y un poco para invitar a alguien. La masa es de Mary de Cuchillito y Tenedor, y según ella, siempre sale bien. Mi relleno es distinto, lo tenía apuntado en mi cuaderno de recetas pero no sé de dónde lo saqué.  Venga, que es muy fácil.

Hay que hacer primero el relleno porque necesitaremos un par de cucharadas del sofrito para hacer la masa.

Ingredientes:

  • 1 cebolla.
  • 1 pimiento grande, verde o rojo.
  • Aceite de oliva.
  • 3 tomates maduros.
  • 250 g de bacalao desalado.
  • 1 cucharadita de pimentón.
  • 1 puñado de uvas pasas o ciruelas pasas picadas.

Preparación:

  • Pochamos la cebolla y el pimiento picados en una sartén a fuego medio con un poco de aciete de oliva. Mientras tanto, rallamos o trituramos los tomates y cortamos el bacalao en trozos pequeños.
  • Cuando veamos que la cebolla está tierna, añadimos el tomate a la sartén, subimos el fuego y dejamos que se haga durante cinco minutos. Incorporamos el bacalao y las pasas y lo dejamos dos o tres minutos más para que el bacalao suelte agua y se mezclen los sabores.
  • Añadimos el pimentón y si vemos que está muy seco, 1/4 de vaso de agua, porque vamos a necesitar un par de cucharadas del líquido del sofrito para hacer la masa.

La masa es calcada de esta receta, así que mejor que sigáis los pasos del blog original. Es muy fácil y la recomiendo para perder el miedo a las masas, nada que ver con las compradas. La mía no tiene tan buena pinta pero está buenísima!


Es un poco morramen porque he usado caldo de pescado ya hecho; lo tenía congelado de mi madre de estas navidades (qué rico). He cocido la pasta en el caldo y mientras tanto, he sofrito un ajo con medio puerro cortado en aros, un poco de jengibre rallado, un puñado de gambas y cinco champiñones cortados en láminas. Lo he mezclado todo y he añadido perejil, sésamo blanco y sésamo negro. Y a comer. Lo mejor es el final, cuando ya te has comido la pasta y la mayor parte de los tropiezos y te bebes la sopa directamente del cuenco. ¡Ñam!

Otra vez!

 

Como siga así, voy a tener que cambiar el nombre del blog por Yum, Yum, Calabaza, Calabaza. 

He asado la media calabaza que me sobró de hacer la quiche de la última entrada; una hora en el horno a 200ºC con el corte hacia abajo sobre la bandeja. Mientras tanto, he frito un ajo y dos tomates pelados y cortados en dados y he añadido un trozo de mantequilla (no tenía nata ni nada para hacerlo más cremoso), un dedo de jengibre rallado, un chorro de limón y una cucharadita de cúrcuma, por probar. Tuve que comprar cúrcuma en polvo para el pollo masala y todavía no sé qué más usos le puedo dar.

Cuando se ha hecho la calabaza, la he cortado en dados y la he incorporado al sofrito. He batido todo y he puesto un poco de sésamo negro por encima. ¡Creo que es lo mejor que he hecho con calabaza en la vida!

quichataTengo unos huevos de corral buenísimos que me regaló María José, recogidos por su madre, con la yema casi color amarillo intenso para paella E-102 y los tengo que usar antes de que se estropeen. Ayer hice unas madalenas y ya no queda ninguna, pero las volveré a hacer porque son muy fáciles y quiero que las pruebe María José como forma de agradecérselo. Me encanta que me traigan cosas de comer cuando la gente se va y viene, como un pimentón extremeño que huele a gloria que me trajo Bebe de la matanza y lo tengo reservado para hacer unas migas como las de la Taberna de Conspiradores, pero todavía no me atrevo.

Se me ha ocurrido hacer una quiche para cenar, pero sin complicaciones y todo a ojíviris. He empezado con la masa, como la hago siempre, la receta de shortcrust que no me sabe como la masa quebrada que venden sino más mantequillosa. Esta vez he añadido un pellizco de albahaca, uno de perejil, uno de orégano y un poco de pimienta  la harina.

Para el relleno, he sofrito media calabaza cacahuete –butternut squash– en dados con una cebolla y un calabacín picados y lo he mezclado con bacon frito en tiras. He añadido cuatro huevos batidos, queso de Sotillo y bastante gouda, aunque no es el mejor para gratinar, pero es el que tenía en casa.

Y hasta aquí todo correcto. El problema es que se me ha olvidado añadir la nata, así que el resultado final  ha sido una especie de frittata con base, como una tortilla de queso con cosas por el medio dentro de una masa crujiente. He tenido suerte porque también se me había olvidado poner sal y nuez moscada, pero el bacon y el queso son bastante sabrosos de por sí y han hecho buen contraste con la calabaza y lo demás.

Conclusiones:

  • No se puede hacer una quiche sin leche, nata, creme fraiche o derivados porque no sabe a quiche sino a tortilla.
  • La calabaza se hace mucho más rápido de lo que creo (estoy acostumbrado a que tarde una hora al horno).
  • Los huevos de pueblo son un producto que no tiene nada que ver con los huevos de tienda. Es como la diferencia entre una Cruzcampo y una cerveza buena.

Qué ricas estas empanadillas. Las compré congeladas en la tienda que hay en los bajos de Plaza de España, al lado del Restaurante Chino Auténtico y hasta hoy no había conseguido darles el punto.

La primera vez, las freí y quedaron ricas pero muy empanadillas de aquí, muy La Cocinera; la segunda, probé en el horno y salieron durísimas pero hoy las he cocido (hola, se me ha ocurrido leer las instrucciones del paquete) y luego las he puesto en la plancha sin aceite hasta que han cogido color y por último, un vuelta y vuelta final con un chorrete de aceite de sésamo.

La salsita para mojar es claramente lo que da la gracia a las empanadillas chinas y ésta se parece bastante a de los restaurantes: medio diente de ajo picado, un chorrito de vinagre y un chorrón de salsa de soja (yo uso Kikoman, que es la que mejor me sabe).

Y la ensalada es un poco de vergüenza ponerla aquí porque me ha sabido rara y he dejado casi la mitad. Lleva hoja de roble, puerro cortado fino, restos de jengibre en conserva del que se come con el sushi, un huevo cocido, sésamo negro, aceite, vinagre y sal.