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Entrantes

¡Qué rico! Mi padre me acaba de explicar cómo se hace la salsa para estos níscalos, aunque aquí los hemos llamado siempre nícalos.

Hay que freír un diente de ajo picado con pimiento rojo, añadir un chorro de vino blanco, pimentón, pimienta y sal y los níscalos bien limpios. No hay que echar mucho vino porque se pierde el sabor al níscalo. Se deja que haga chup chup a fuego medio hasta que reduzca. Está más bueno al día siguiente recalentado en una cazuelita.

Aprovechando que venía mi primo Aitor a Madrid, mi madre me ha preparado una maleta llena de cosas ricas, entre ellas, morcilla de Burgos, claro, y hoy tenía ganas de probarla. Por otro lado, tengo que gastar las manzanas que tengo en casa porque compré tres kilos (estaban de oferta) para la última tarta.

Cortamos con cuidado la morcilla en rodajas y la freímos en un poco de aciete de oliva. Cuando cambia de color marrón oscuro a negro, retiramos la sartén del fuego y colocamos las rodajas en un plato con papel de cocina para que suelten un poco de aceite. Colamos el aceite de la sartén que ha sobrado y en ese aceite, salteamos dos manzanas ralladas a fuego medio con un poco de sal y pimienta. Cuando veamos que se quedan sin agua, añadimos un chorrito de zumo de limón. Dejamos que se termine de hacer el puré en la sartén removiendo de vez en cuando hasta que veamos que la manzana está hecha y no sabe a crudo. Si queremos que quede más suave, podemos añadir un poco de mantequilla al final. Por último, montamos la tostada con el puré de manzana y las rodajas de morcilla y espolvoreamos un poco de tomillo.

Hoy en… Comida de resaca: a tope con la fritanga

  1. Rallamos una patata grande con la parte fina del rallador.
  2. Escurrimos el agua de la patata rallada todo lo que podamos.
  3. Añadimos una cucharadita de mostaza buena, un huevo, dos cucharaditas de eneldo y un poco de pimienta y lo mezclamos bien. Es mejor si tenemos una mostaza fuerte (yo he usado una Colman’s) o, de lo contrario, se perderá el sabor a mostaza una vez frito.
  4. Freímos directamente, sin rebozar, con abundante aceite a fuego medio hasta que se doren. No son como las croquetas, que sólo necesitan coger color por fuera. En este caso, el aceite tiene que estar menos caliente para que podamos tener las bolitas más tiempo antes de que se quemen y que la patata se haga por dentro.
  5. Colocamos las bolitas en papel de cocina para que chupe un poco de aceite y las salamos.

Sugerencias:

Si te gusta el picante, una gota de salsa jalapeña en cada bolita da color y un sabor cítrico que ya tú sabes. También podemos hacer la masa con curry en vez de mostaza o con pimentón o el condimento que más nos guste.