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Galletas

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Son una versión de las galletas de avena de Stephen con el añadido de cacao en polvo y jengibre. No importa la cantidad sino la proporción de los ingredientes: el mismo peso de mantequilla que de azúcar, de harina y de avena en copos.

INGREDIENTES:
— 160 g de mantequilla.
— 2 cucharadas de leche.
— Unas gotas de esencia de vainilla (opcional).
— 160 g de harina.
— 160 g de copos de avena.
— 160 g de azúcar.
— 1 cucharadita de bicarbonato sódico.
— 4 cucharadas de cacao puro en polvo sin azúcar.
— 1 cucharadita de jengibre en polvo (opcional).

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180°.

En una sartén a fuego mínimo, derretimos la mantequilla y la mezclamos con las cucharadas de leche. La receta original sin chocolate lleva también una cucharada de miel pero como le voy a poner chocolate, creo que no lo necesita.

En un bol grande, mezclamos los ingredientes secos: la harina, la avena, el azúcar, el bicarbonato y el jengibre. Vertemos la mantequilla derretida y lo mezclamos todo con las manos.

Hacemos montones de una cucharada con las manos y los colocamos en un papel de horno sobre la bandeja a una distancia de un centímetro como mínimo y horneamos unos 10 minutos. Dejamos enfriar las galletas antes de tocarlas para que se endurezcan y si queremos, espolvoreamos con azúcar glas.

La foto es terrorífica pero así se queda.

Tostadas con salmón y huevo frito:

  • Pan de molde integral tostado.
  • Queso de untar.
  • Salmón ahumado.
  • Huevo frito.
  • Sal y eneldo.

Y las galletas:

Galletas de limón con chocolate blanco

He preparado galletas de limón y chocolate blanco para un amigo que han operado. Las galletas están cojonudas, son mis favoritas. Es la típica galleta de mantequilla danesa que te venden en lata pero con ralladura de limón en la masa. El tema del chocolate en realidad ha sido porque tenía ganas de practicar la decoración de rayas que se hace dejando chorrear el chocolate o el caramelo sobre la galleta.

No sé de dónde saqué la receta, pero ahí va:

  • 225 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 135 g de azúcar.
  • 1 huevo grande.
  • La ralladura de uno o dos limones (al gusto).
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 1 pizca de sal.
  • 295 g de harina.
  1. En un bol, batimos con las varillas, a mano o con la batidora, la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta que quede cremoso. Incorporamos el huevo. Rallamos el limón muy fino y añadimos la esencia de vainilla, que si no se tiene, no es tan importante. Se puede añadir un poco de canela en su lugar. Mezclamos todo con las varillas o una cuchara.
  2. En otro bol, ponemos la harina y la sal y lo mezclamos. Poco a poco, lo vamos incorporando al bol anterior con una cuchara o con la mano mediante movimientos suaves y con el mínimo de sobeteo, sólo hasta que quede una masa homogénea. Queremos el mínimo de amasado para evitar que el gluten que contiene la harina se active.
  3. Dividimos la masa en dos y formamos dos barras de sección circular o rectangular, según queramos que sean las galletas. Lo envolvemos en film transparente y lo metemos a la nevera toda la noche o dos horas o un rato en el congelador. Así conseguimos que se enfríe la mantequilla y también que el gluten se relaje.  La masa tiene que estar lo bastante dura como para poder cortarla en lonchas como si fuera un salami.
  4. Precalentamos el horno a 177ºC
  5. Preparamos la bandeja del horno con papel antiadherente. Con un cuchillo afilado, vamos cortando lonchas de la masa de medio centímetro y las colocamos en la bandeja con un par de dedos de separación. Podemos pintarlas de huevo y poner un poco de azúcar por encima pero yo no lo he hecho porque quería probar con chocolate blanco.
  6. Horneamos durante 15 minutos o hasta que veamos que los bordes de las galletas empiezan a dorarse. Es importante mirar de vez en cuando porque cada horno es un mundo. En el mío, a pesar de tener la resistencia de arriba estropeada, se han hecho en 10 minutos, así que cuidadito!
  7. Sacamos la bandeja del horno, esperamos cinco minutos para que tomen consistencia y no se rompan al tocarlas y las ponemos en una rejilla para que se enfríen. La primera vez que hice galletas, me rallé porque veía que estaban blanditas y creía que estaban crudas, hasta que descubrí que las galletas salen blandas del horno y se van endureciendo a medida que se enfrían.
  8. Una vez frías, podemos empezar a decorar: he fundido una tableta de chocolate blanco al baño maría y, con unas varillas, he dejado chorrear el chocolate en las galletas con un movimiento horizontal, la mano a la izquierda, la mano a la derecha, la mano a la izquierda y así. No es difícil pero hay que controlar la consistencia del chocolate para que queden más o menos todas por igual (yo no lo he consiguido).
  9. Ñam, ñam.