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Tartas

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¡Tarta de queso! Y con mermelada casera por encima.

Para la mermelada:

  • 1 kg de fresas lavadas y troceadas.
  • 1 kg de azúcar o 1/2 kg de fructosa.
  • 1 pera lavada, descorazonada y cortada en trozos.

En una cazuela, ponemos todos los ingredientes y los cocemos sin agua a fuego medio-bajo durante 30-45 minutos o hasta que tenga consistencia de mermelada, pero un poco más líquida. Podemos colarla para quitar un poco de líquido y que quede más espesa o batirla si queremos que no haya ningún trocito. La pera se usa para que la mermelada tenga más pectina y quede más espesa; es el equivalente natural a la gelatina que llevan algunas.

La tarta:

Untamos con mantequilla un molde de 23 a 26 cm de diámetro. Precalentamos el horno a 177ºC.

a) La base

  • 200 g de galletas digestive aplastadas.
  • 50 g de azúcar.
  • 100 g de mantequilla derretida.

En un bol mediano, mezclamos las galletas, el azúcar y la mantequilla. Lo vertemos en el molde y presionamos con los dedos hasta que queden cubiertas la base y las paredes a una altura de 2 cm. Lo tapamos y lo metemos en la nevera mientras preparamos el relleno.

b) El relleno

  • 1 kg de queso crema (no light) a temperatura ambiente.
  • 200 g de azúcar.
  • 35 g de harina.
  • 5 huevos grandes a temperatura ambiente.
  • 80 ml de nata para montar (no light).
  • 1 cucharada de ralladura de limón.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

En un bol grande, batimos el queso con el azúcar y la harina con la batidora eléctrica a velocidad media durante 2 min. Añadimos los huevos uno a uno, batiendo 30 segundos tras cada huevo. Añadimos la nata, la ralladura de limón y la vainilla y volvemos a batir hasta que se mezcle todo.

Sacamos la base de la nevera, vertemos el relleno y lo metemos al horno durante 15 minutos. Bajamos la temperatura a 120ºC y seguimos horneando de 60 a 90 minutos. Tiene que quedar firme y sólo el centro de la tarta un poco húmedo y blando. Sacamos la tarta del horno pero no la vamos a desmoldar todavía.

c) La cobertura

  • 240 ml de nata agria, sour cream o crème fraîche.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.

En un cuenco pequeño, combinamos la nata agria con el azúcar y la vainilla. Lo extendemos sobre la tarta y horneamos otra ve durante 15 minutos.

Dejamos que se enfríe completamente, quitamos el molde y metemos la tarta a la nevera, preferiblemente durante toda la noche. Servimos con la mermelada de fresa por encima.

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¿Qué puede pasar cuando preguntas a alguien cuál es su tarta favorita para hacérsela por su cumpleaños? Que te conteste que es una de la que nunca habías oído hablar, de un ingrediente que ni siquiera sabías que era comestible. Eso es lo que me ha pasado con Carles. Tenía miedo porque no tenía ni idea de cómo iba a quedar pero al cumpleañero le ha gustado. ¡Bien!

La tarta en cuestión era de algarroba, una vaina marrón que cuelga de unos árboles y se utilizaba para dar de comer a los burros. En mi investigación, mi madre me ha contado que una vez le dieron a probar directamente de una vaina y sabía dulce. Para repostería, se usa en forma de harina, casi como el cacao en polvo.

Ingredientes:
— 2 plátanos maduros.
— 1/2 taza de azúcar moreno.
— 1/2 taza de aceite vegetal.
— 1 taza de leche (vegetal si queremos que sea estrictamente vegano).
— 1 taza de harina de algarroba.
— 1 taza de harina de trigo.
— 2 cucharadas de levadura química.
— 1 cucharada de cacao en polvo.
— 1 cucharadita de canela.
— 1 taza de nueces picadas.
— 1/2 taza de dátiles picados.

Preparación:

  • Precalentamos el horno a 200°C
  • Aplastamos en un bol grande los plátanos junto con el azúcar. Añadimos el aceite y la leche y lo batimos bien.
  • En otro bol, mezclamos las harinas, la levadura, el cacao y la canela. Lo incorporamos al primer bol y lo batimos a mano con cuidado. Agregamos las nueces y los dátiles.
  • Vertemos la masa en un molde engrasado y lo horneamos durante 25 min a 150°C.
  • Ya tenemos la base. La cobertura la he hecho con 100 g de harina de algarroba, dos cucharadas de aceite de girasol y tres de miel. Se mezcla y listo. Según la señora de la tienda que me vendió la harina de algarroba, se puede suavizar añadiendo leche, igual que el chocolate. Como decoración, algún fruto seco picado.

    A María José no le ha gustado tanto la capa de arriba como el bizcocho; puede que la cobertura estuviera demasiado fuerte. Otra opción podría ser hacer una crema con avellanas, un poco de tahini y azúcar en el accesorio picador de la batidora.

    He adaptado la base de esta receta. La cobertura no me acuerdo de dónde la he sacado.

    Ya está. Es la primera vez que escribo una receta desde el móvil porque mi ordenador ha cascado. Espero que se pueda leer!

    Una tarta muy sencilla pero que sorprende por lo esponjosa y lo buena que está hasta dos días después. No es lo que haría para un cumpleaños porque me gusta complicarme un poco más, pero para merendar o desayunar un fin de semana, es perfecta.

    La clave está en la fase del batido y el mezclado. También es importante haber sacado la mantequilla de la nevera una hora antes y que los huevos estén a temperatura ambiente para que al batirlos con la mantequilla, ésta no se vuelva a cuajar, lo que provocaría un bizcocho apelmazado.

    Gana mucho si usamos ingredientes buenos; hablo sobre todo de la mantequilla y de los huevos. Yo he usado mantequilla de Soria (no sé si será especialmente buena pero me ha hecho gracia) y huevos de corral, que tiñen el bizcocho casi naranja en vez de amarillo pálido. Estoy haciendo boicot a los huevos de gallinas criadas en jaulas; me gasto veinte céntimos más pero gano en sabor y me quedo con la conciencia un poco más tranquila.

    Ingredientes:

    • 225 g de mantequilla a temperatura ambiente.
    • 225 g de azúcar.
    • 4 huevos a temperatura ambiente.
    • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
    • 225 g de harina.
    • 4 cucharaditas de levadura química.
    • 1 cucharada de leche a temperatura ambiente.
    • Mermelada de cereza, aunque lo suyo es fresa o frambuesa.
    • Azúcar glás.

    Preparación:

    1. Precalienta el horno a 180ºC. Engrasa dos moldes redondos con mantequilla y prepáralos con papel de horno en la base.
    2. Bate la mantequilla a temperatura ambiente en un bol grande con la batidora o con una cuchara de madera durante un minuto. Incorpora el azúcar y bate hasta que quede cremoso. Bate los huevos en otro bol junto con la vainilla. Poco a poco, ve añadiendo los huevos batidos a la mantequilla, batiéndolo al mismo tiempo hasta que no quede más huevo.
    3. Mezcla la harina con la levadura en otro recipiente y tamízala sobre el primer bol e incorpora la cucharada de leche. Méclalo suavemente con una cuchara, con cuidado, sólo hasta que no quede más harina visible en la masa. Cuanto menos lo trabajemos, mejor.
    4. Reparte la masa con una cuchara en los dos moldes. Yo lo he pesado, pero se puede hacer a ojo. Hornéalo durante 20-25 minutos o hasta que quede dorado y esponjoso. Lo normal es que suba al doble del tamaño inicial.
    5. Saca los moldes del horno y espera un minuto antes de desmoldar para que el bizcocho se contraiga. Dalos la vuelta sobre un papel de horno en la encimera, quita el molde y la base de papel de los bizcochos y transfiérelos a una rejilla para que se enfríen completamente.
    6. En el plato en el que lo vayamos a servir, coloca uno de os bizcochos boca abajo. Extiende la mermelada y coloca el otro bizcocho encima con cuidado. Espolvorea con azúcar glas.

    Tuve un problema porque me pasé con la cantidad de mermelada. Puse un tarro entero de mermelada de cereza, que es muy dulce, y el primer trozo que probé me pareció incomible, y estáis hablando con alguien muy goloso. Tuve que abrir la tarta y quitar parte de la mermelada. Al día siguiente, cuando la llevé para merendar con María José, estaba perfecta: menos dulce y todavía muy esponjosa, y con los sabores más asentados.
    La receta está adaptada de la aplicación para el teléfono de The Great British Bake Off de la BBC.

    Me llena de orgullo y satisfacción.

    Ayer me encargaron que hiciera una tarta para una cena y tardé mucho en decidirme porque no quería complicarme demasiado ni llevar algo ultra empachoso de postre, ni tampoco quería llevar algo que se coma todos los días. Casi a última hora encontré esta receta de tarta de manzana y jarabe de arce, que al final sí que empachó un poco porque estábamos ya todos bastante llenos pero tuve buenas críticas. Por cierto, enhorabuena a la anfitriona porque estaba todo delicioso como siempre.

    La foto no hace justicia pero la tarta estaba muy rica, es de las que te sientes orgulloso porque ves que no ha fallado nada. No es muy complicada y no hace falta rellenarla como he hecho yo; la original sólo lleva un bizcocho gordo y la cobertura por encima, pero como tengo estropeado el horno, hice dos finos y preparé el doble de crema para montar una capa intermedia de unión.

    Para el bizcocho:

    • 400 g de manzanas, cortadas y peladas en trozos de 1 cm.
    • ½ cucharadita de canela.
    • 2 cucharaditas de jarabe de arce.
    • 125 ml de aceite de girasol.
    • 150 g de azúcar moreno.
    • ½ cucharadita de extracto de vainilla.
    • La ralladura de ½ limón.
    • 2 huevos grandes.
    • 50 g de nueces en trocitos.
    • 275 g de harina.
    • ½ cucharadita de levadura química.
    • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio.
    • Una pizca de sal.
    • 2 claras de huevo a temperatura ambiente.

    Para la cobertura

    Necesitamos el doble de estas cantidades si vamos a rellenar la tarta:

    • 75 g de mantequilla a temperatura ambiente, blanda pero no líquida.
    • 75 g de azúcar moreno.
    • 3 cucharadas soperas de jarabe de arce.
    • 175 g de queso de untar (no light).

    Preparación:

    1. Precalentamos el horno a 180°C. Engrasamos el molde y ponemos la base con papel para hornear para asegurarnos de que no se vaya a pegar.
    2. En un bol mediano, ponemos la manzana, espolvoreamos la canela y vertemos el jarabe de arce. En otro bol más grande, el aceite, el azúcar, la vainilla y la ralladura de limón y los huevos. Batimos durante unos minutos hasta que espese un poco.
    3. Agregamos el primer bol con la manzana e incorporamos las nueces, la harina, la levadura química, el bicarbonato y la sal, y lo mezclamos con una cuchara  con cuidado de no batirlo demasiado. Quedará una pasta bastante tiesa.
    4. Montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos con cuidado a la masa, mejor en tres fases en vez de todo a la vez. Lo mezclamos suavemente para no deshacer la espuma de las claras pero sin que quede nada blanco en la masa final.
    5. Vertemos en el molde o moldes y al horno. En la receta original ponía de 30 a 35 minutos. Vigila que haya subido, que huela a hecho pero no a quemado y que, al clavar un palito o un tenedor en el centro, salga limpio. Yo he necesitado 22 minutos, así que cuidado, conoce a tu horno.
    6. Sacamos los bizcochos del horno,  dejamos que se templen en el molde antes de desmoldarlos y los dejamos enfriar completamente antes de extender la cobertura y el relleno.
    7. Para hacer la crema, batimos la mantequilla, con el azúcar y el jarabe de arce hasta que quede suave y cremoso. Si nos hemos adelantado y hemos puesto la mantequilla demasiado fría, quedará llena de grumos. En este caso, basta con acercar el bol al horno caliente, la mantequilla se ablandará y tendremos que volver a batir unos minutos. Añadimos el queso de untar y volvemos a batir.
    8. Rellenamos la tarta entre bizcocho y bizcocho y extendemos la cobertura por encima. Dejamos que se enfríe para que tome consistencia. En la nevera, dura cuatro días aunque es difícil que vaya a durar tanto porque está cojonuda.

    La receta original es de la aplicación para el móvil de The Great British Bake Off.